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CONTROLOR: EL SUPER ELIMINADOR DE OLORES DESAGRADABLES

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EL OLFATO

El olfato es un "sentido químico" ya que detecta compuestos químicos en el ambiente de forma inmediata y funcionando a distancias largas. Es nuestro sentido más desarrollado y reside en el sistema límbico del cerebro que controla la conducta, la memoria y nuestras emociones. Esta conexión entre la glándula olfativa, que registra el olor, y el sistema límbico, que se encarga de las emociones y la memoria, es la responsable de que el sentido del olfato sea el más potente y el de mayor poder de evocación, presente en el 75% de nuestras emociones diarias, a pesar de ser el menos predominante en detrimento de la vista y el oido que nos proporcionan información vital de nuestro entorno. Por el contrario, la información capturada por el sentido del olfato pasa al sistema límbico que maneja las respuestas instintivas o automáticas y tiene muy poco que ver con los pensamientos conscientes o la voluntad.


Los olores percibidos generan una respuesta en nuestro cerebro, por ejemplo de sensación de apetito ante olores de alimentos, de rechazo ante un olor desagradable o bien, a sentirnos contentos y relajados, ante un aroma u olor agradable, como ocurre con las fragancias de origen floral, aunque todas estas respuestas son subjetivas y dependen de las experiencias del sujeto. 


Nuestra memoria olfativa es capaz de recordar miles de aromas diferentes y es mucho más emocional que la visual. El olfato tiene una capacidad mayor para reavivar las vivencias personales: "los recuerdos autobiográficos asociados a los olores son más antiguos que aquellos asociados a la vista o al lenguaje" (estudio publicado en Psychonomic Bulletin & Review). Estudios científicos demuestran que el ser humano recuerda más del 35% de lo que huele, muy por encima de lo que ve y lo que oye. 


El sentido del olfato es un sentido muy poderoso para fines de identificación y puede tener un fuerte impacto en el cerebro, ya que es una parte íntegra de él. La detección de un determinado aroma puede ayudar a aumentar la atención, la concentración, incrementando la productividad o reduciendo el estrés, la fatiga y la ansiedad. Se han registrado mejoras de un 15% en la productividad y disminuciones de hasta un 20% de errores en entornos laborales.  Asimismo, la aplicación de aroma puede ayudar a aumentar la permanencia en un establecimiento, obtener experiencias únicas, recordar y percibir productos y situaciones de manera positiva.


El olfato es un sentido comercialmente virgen, de rápida asociación y el de mayor permanencia en nuestra memoria. Nunca se detiene y es altamente sensible, pues bastan apenas unas moléculas de olor para estimularlo y por ello, a un simple golpe de nariz, el cliente relacionará el producto con un concepto, una sensación o un momento...


Sensolor utiliza el olfato como un nuevo "canal de comunicación", cuyas experiencias, estrategias y fragancias aportan valor y éxito, produciendo sensaciones que consigan provocar la reacción deseada en el consumidor.